Se autoriza su constitución por Real Decreto de 5 de junio de 1864 bajo la forma de sociedad anónima de crédito, a un grupo de banqueros individuales de Madrid, entre los que sobresalen Luis Guilhou y el parlamentario liberal y primer director de la entidad, López Mollinedo. En sus balances llama la atención la partida de depósito de valores, que situaba a la entidad en segundo lugar entre los bancos de la época. Cuando sus pérdidas llegan al 50% del capital, acuerda su disolución. Esto sucedía el 20 de enero de 1867.