
Se constituye en Segovia el 21 de abril de 1882 e inicia su actividad el 15 de mayo de 1882. El título tiene un dato inhabitual: admitido a cotización en la Bolsa de Madrid. El periódico madrileño Crónica de vinos y cereales en su número del 22 de agosto del año 1891, se hacía eco del “inesperado fracaso del Banco Agrícola de aquella provincia, fundado bajo los más felices auspicios.”. “Esto sucedía -seguía el comentario- cuando su activo alcanzaba un volumen de 7 millones de reales, repartía dividendos de entre el 6 y el 10 % y remuneraba puntualmente a sus depositantes con un interés del 4 %.” La suspensión de pagos, año 1991, tuvo causa en el hecho de que imponentes y obligacionistas solicitaron precipitadamente la devolución. El cronista continuaba afirmando que “no ha muerto de muerte natural, sino como consecuencia de una oculta conjura”, de la que acusaba a los practicantes de la usura. Si nos atenemos a la Memoria de la entidad correspondiente al año 1889, aprobada en junta general celebrada en octubre de 1890, nada hacía presagiar tan repentino final. Desapareció el año 1896. Acción.