El señor Sánchez cada día baja un peldaño más hacia el foso de la indignidad.

Afirma que la situación en Cataluña es hoy notablemente mejor que en el año 2017, pero no admite que el nacionalismo catalán, aunque consiguiera la amnistía, continuaría con la exigencia de un referéndum de autodeterminación, según proclaman cada día.

Todos conocemos el camino recorrido, pero no está de más recordárselo a quienes dicen que esto es solo política y adoptan una actitud pasota: está en juego la estabilidad constitucional.

Pasó, de sostener que habían incurrido en los delitos de sedición y rebelión, a olvidarse de esta última.

Modificó el CP para que la “malversación sin lucro” no constituyera delito.

Concedió los indultos despreciando los informes contrarios de las más altas instituciones jurídicas del Estado.

El 20 de julio del 2023 la amnistía era inconstitucional y, tras las elecciones, sostuvo su constitucionalidad con contumacia.

Permitió que el prebendado con la amnistía redactase la ley, algo insólito, que es como meter al zorro en el gallinero.

Dado que Puigdemont tenía sus dudas sobre si el texto inicial le permitiría regresar a España con todos los honores —ante las investigaciones iniciadas por terrorismo y traición—, creó un terrorismo blando: “terrorismo que no atenta contra los derechos humanos”.

Pese a las concesiones, los independentistas votan en contra de la ley de amnistía.

Juega a su favor la presidenta del Congreso, quien, tras el rechazo de la amnistía por mayoría absoluta, anuncia la devolución del texto rechazado a la comisión que lo estudió, para ganar un tiempo extra con el que llegar a un acuerdo con los sediciosos. Decisión muy criticada por numerosas juristas, pues concede la posibilidad de parchear una ley rechazada por mayoría absoluta, en contra de precedentes en sentido contrario.

Dado que el tiempo pasa y los sediciosos siguen en sus trece, saca de su sombrero de copa otro artificio: ofrece modificar la Ley de Enjuiciamiento Criminal para acortar los plazos de instrucción en los procedimientos por terrorismo y traición abiertos contra los sediciosos. Recordemos que en la anterior legislatura amplió esos plazos para que los jueces dispusieran de más tiempo para investigar los casos de corrupción contra el PP.

Y desciende otro escalón en la pérdida de respeto a sí mismo, al afirmar: «Como todo el mundo sabe, el independentismo catalán no es terrorismo. Todos los independentistas catalanes serán amnistiados porque no son terroristas.”

Suplanta a los jueces, decide lo que es terrorismo y se desentiende de la opinión del pleno de fiscales del TS, que, por 11 votos a favor y 2 en contra, ve indicios de terrorismo en lo que se ha dado en llamar “tsunami democrático”, consideran que la investigación debe continuar y que el órgano encargado del procedimiento debe ser el TS.

Además, interpreta la opinión de los españoles y la considera coincidente con la suya: “como todo el mundo sabe”. ¡Es mucho decir!

El ministro de Justicia, el señor Sánchez y la presidenta del Congreso se convirtieron en estatuas de sal cuando los parlamentarios independentistas insultaron reiteradamente a los jueces en el Congreso, calificándoles de “prevaricadores”, de formas y con matices diferentes.

Esta semana ha ofrecido el indulto a los que no sean amnistiados. No se puede caer más bajo.

Ni independentistas ni Gobierno han atendido el “déjennos en paz” del CGPJ, en un acuerdo adoptado por unanimidad, tampoco las palabras del Rey defendiendo la igualdad y el Estado de Derecho.

Se ha quebrado el equilibrio institucional con el ataque simultáneo, y hasta coordinado, de los poderes ejecutivo y legislativo contra el judicial. Dios salve al Rey. @mundiario
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Alfonso García

Dedico mi tiempo libre a escribir artículos de opinión en El Correo Gallego y en Mundiario.com, y monografías sobre temas diversos. Actualmente corrijo y amplío mi último libro, “Algunos abuelos de la democracia (Iglesias, Zapatero, Rajoy, Sánchez, Rivera)”, con semblanzas de “otros abuelos” de políticos de hoy, como los de Aznar, Casado, Maíllo y Lastra, entre otros. También actualizo museofinanciero.com, un museo virtual de documentos antiguos relacionados con el sistema financiero español y el ferrocarril. Gracias por tu visita.
Alfonso García López (Madrid, 1942), jubilado como notario y escritor.