La empresa siderúrgica santanderina Nueva Montaña compró las líneas a la compañía belga Société Anonyme des Tramways de Santander et du Sardinero, empezando inmediatamente los trámites para su electrificación, puesto que dicha empresa también generaba electricidad en su factoría. Posteriormente, Nueva Montaña vendió su red a la sociedad belga Red Santanderina de Tranvías, que, además, compró las líneas explo
tadas por la Sociedad de El Sardinero y el de Molnedo (Puertochico) a El Astillero.