Apenas un mes antes, la concesión para la construcción y explotación de la línea Igualada-Martorell, había sido concedida a Pedro Bové Monseny, que desempeñaría posteriormente el cargo de gerente de la empresa. La construcción atravesó por períodos de dificultad y tuvo que ser prorrogado el plazo de finalización en dos ocasiones. A partir del año 1900 empezó a operar con normalidad. Años después acabó integrándose la Compañía General de Ferrocarriles Catalanes. Se constituye el 7 de septiembre de 1882 ante el notario de Barcelona Adrián Margarit Coll