Se constituye en Tarragona el 18 de noviembre de 1919, teniendo como base del negocio la compra del Banco de Valls. Su vida independiente finalizó el año 1926; tas entrar en suspensión de pagos como consecuencia de un rumor difundido en la prensa, acerca de la delicada situación en que se encontraba un banco, sin dar su nombre. Ese mismo año fue absorbido por el Banco Comercial de Barcelona, entidad esta última que, junto con el Banco de Cataluña y el Banco Hispano-Colonial, pudieron haber constituido el embrión de una gran banca catalana.