“Vamos a ser claros, caretas fuera”

21 octubre 2026

Mundiario

a poesía satírica de finales entre finales del s. XIX y principios del s. XX contempló el Desastre del 98 con espíritu crítico y humor.

En algunos aspectos la España de hoy se parece a la hace 125 años: desafección política; caciquismo de entones, corrupción y conseguidores hoy; grave situación del sector primario, hoy por la competencia desleal de importaciones; independencia real de los tres poderes; pérdidas territoriales en 1898 y tensión secesionista de Cataluña y riesgos sobre Ceuta y Melilla, hoy; verborrea vacua y poco realista de una gran parte de la clase política…

El descontento social se expresaba en publicaciones satíricas como el Papa Moscas:

Urge que España practique

este lema de mi escudo:

más hacer, menos palique…

Y… ¡abajo un tipo!, el cacique,

y una ley, la del embudo.

El “palique” de hoy: “pondremos en marcha un plan de choque”, “gobernaremos para todos”, “acabaremos con los privilegios de unos pocos”, “devolveremos las instituciones al pueblo” …

En cuanto al “más hacer”, lo hemos visto a lo largo de los ocho últimos años, por no ir más atrás: los problemas que preocupan cada día a la inmensa mayoría de los españoles siguen presentes: vivienda; inmigración; desvirtuación de las instituciones; comisionistas disfrazados de “consultores” corruptos; desidia en lo público y en lo privado; enfrentamiento social y político…

¡Y la “ley del embudo”!, forma popular de referirse a la hipocresía; doble vara de medir, candil en la calle y oscuridad en la casa; haz lo que yo digo, pero no lo que yo hago; doble rasero… Estas expresiones serían aplicables plenamente al “caso Mínguez”.

Al conocerse la actividad empresarial inmobiliaria de su pareja, ha dicho cosas como: “Se trata de una empresa familiar que se dedica al alquiler y cumple la legalidad”; “Si hay un inquilino que no paga, se le desahucia”; “Como gran tenedor, cumple impuestos de donaciones y cumple la ley de la vivienda”; “Hay una coherencia total entre mi labor y la actividad lícita de mi pareja”; “Nunca he votado a favor de los intereses de mi pareja”.

No hay un ataque a su persona, se trata, sencillamente, de una cuestión de comportamiento, de valores y principios de vida, aplicables tanto a la actividad política, empresarial o al ámbito personal.

Usted, sin olvidar a sus compis, cuando el día 2 de octubre defendió en el Congreso de los Diputados la Ley de Vivienda, hizo una afirmación que deja sus vergüenzas al descubierto:

“Vamos a ser claros, caretas fuera. Porque aquí de lo que se trata es de fondos buitre o de familias, de la especulación o de apoyar a la mayoría social”.

Con la información conocida, se le ha caído la careta; su tajante afirmación y su inconsistente defensa no precisan aclaraciones.

Una vez más, la doble moral: como el propósito de abolir la prostitución y los escándalos en el partido; la regeneración ética y los casos de corrupción; la política migratoria; la ley del “sólo sí es sí” y la protección a las víctimas; romper las cuotas de paridad a favor del sexo femenino; la “autodeterminación del género”; los casos internos de acoso sexual…

Se ha tenido que ir, por ese aspecto de sepulcro blanqueado que ha escogido para su vida; por una hipocresía palmaria escenificada en la tribuna del Congreso, “la casa de la palabra” y por la incoherencia entre su vida personal y su vida política.

El “caso Mínguez” es otro triste ejemplo de la forma torticera, interesada y oportunista con la que el Gobierno ha tratado el grave problema de la vivienda, tras ocho años sin hacer nada práctico para resolverlo. Algo más: se ha utilizado para que los sindicatos, mansos y adocenados durante esos ocho años, inciten a la huelga general, a ocupar las calles, al desorden. Más hipocresía.

Alfonso García

Dedico mi tiempo libre a escribir artículos de opinión en El Correo Gallego y en Mundiario.com, y monografías sobre temas diversos. Actualmente corrijo y amplío mi último libro, “Algunos abuelos de la democracia (Iglesias, Zapatero, Rajoy, Sánchez, Rivera)”, con semblanzas de “otros abuelos” de políticos de hoy, como los de Aznar, Casado, Maíllo y Lastra, entre otros. También actualizo museofinanciero.com, un museo virtual de documentos antiguos relacionados con el sistema financiero español y el ferrocarril. Gracias por tu visita.

Alfonso García López (Madrid, 1942), jubilado como notario y escritor.

Alfonso García

Alfonso García

Dedico mi tiempo libre a escribir artículos de opinión en El Correo Gallego y en Mundiario.com, y monografías sobre temas diversos. Actualmente corrijo y amplío mi último libro, “Algunos abuelos de la democracia (Iglesias, Zapatero, Rajoy, Sánchez, Rivera)”, con semblanzas de “otros abuelos” de políticos de hoy, como los de Aznar, Casado, Maíllo y Lastra, entre otros. También actualizo museofinanciero.com, un museo virtual de documentos antiguos relacionados con el sistema financiero español y el ferrocarril. Gracias por tu visita.

Alfonso García López (Madrid, 1942), jubilado como notario y escritor.

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