El actual presidente colombiano, Gustavo Petro, se encuentra en el foco de atención debido a las recientes declaraciones de Donald Trump sobre el peso del narcotráfico en Colombia. El líder estadounidense ha dejado clara su robusta postura contra el tráfico de drogas y ha acusado a Petro de ser un “líder del narcotráfico”, una designación que, sumada la procedencia del gobernante latinoamericano, ha dado mucho de qué hablar en el panorama internacional; pero ¿cuáles son realmente los orígenes de Gustavo Petro?
Gustavo Petro inició su vida política desde muy joven como concejal en Zipaquirá. Posteriormente, impulsado por su compromiso con las luchas sociales urbanas, ingresó al movimiento M-19 (guerrilla de corte más intelectual y urbana a diferencia de las FARC y el ELN), donde desempeñó un rol político y organizativo y fue uno de los responsables de la transición política del grupo guerrillero. Tras la desmovilización y la firma de paz en 1990, dio el salto a la vida institucional como congresista, destacándose por sus investigaciones contra la corrupción y las alianzas entre élites políticas y grupos armados, lo cual le consolidó como un referente de la oposición en Colombia.
Su trayectoria profesional alcanzó otro nivel con la Alcaldía de Bogotá. Este período fortaleció su perfil como dirigente nacional y lo llevó a fundar Colombia Humana, movimiento con el que llegó a la segunda vuelta presidencial en 2018 y, finalmente, al triunfo en 2022.
No obstante, pese a cierta popularidad entre la opinión pública por ser el primer mandatario de corte socialista y desarrollar algunas reformas en temas como la salud, la educación o el acceso a la vivienda, la posición de Petro es cada vez más delicada. La decadente situación económica del país, la inestabilidad ministerial, o el aumento de la violencia por el conflicto armado en regiones del país como el Norte de Santander (Catatumbo) están debilitando cada vez más su figura como presidente del gobierno.
Esta situación de debilidad política se ha acrecentado debido su guerra dialéctica con Trump. Pese a que Petro prometía en 2022 disminuir progresivamente los ataques de las guerrillas residuales aún presentes en el país, el aumento del narcotráfico y la financiación de los grupos guerrilleros con el dinero de la droga ha dificultado enormemente este proceso.
En este sentido, la eficacia del presidente para reducir lo máximo posible la violencia y los desplazamientos masivos supone un componente clave para su permanencia en el cargo, la cual parece cada vez desvanecerse más para Petro tanto por su situación nacional como por las presiones desde Estados Unidos.
El cambio de estrategia de la Casa Blanca frente el narcotráfico clasificando a estos grupos de terroristas proporciona un gran abanico de opciones a EE. UU. para hacer frente al trafico de drogas de forma más letal y efectiva, entre ellas la utilización del ejército para e eliminar a las llamadas “narcolanchas”.
Donald Trump pretende erradicar la circulación de droga entre América del Sur y América del Norte mediante mano dura y cualquier Estado relacionado con estos flujos se encuentra en su punto de mira. Después de la Venezuela de Maduro, la Colombia de Petro es su mayor enemigo en esta batalla por el fin del tráfico ilícito de sustancias, por lo que las inestabilidades internas sumadas a las exigencias de Trump en materia de seguridad regional parecen indicar el deterioro definitivo de la administración Petro.


0 comentarios