Hoy repito tema, la soberbia, aunque con el aderezo de la hipocresía y en relación con otro personaje: Óscar López. No tengo claro si su toque de soberbia lo adquirió en la escuela de La Moncloa, o, tal vez, ya llegó aprendido y con el título debajo del brazo.
Su última actuación más sonada ha estado relacionada con la explicación del resultado obtenido por el PSOE en las recientes elecciones de Aragón: culpar a su compañero Javier Lambán, fallecido en el mes de agosto del pasado año. Y lo hizo, adoptando unos aires de superioridad moral de la que probablemente carece.
Trufó su comentario con una buena dosis de hipocresía y tono modoso, porque hizo la crítica “desde mi respeto a la persona, a la que he respetado siempre y sigo respetando”; el hecho de que lo repitiera varias veces, parece sugerir que ni él mismo estaba convencido de sus palabras.
Por otra parte, la contundencia y reiteración de la explicación estaban hechas desde la supremacía del poder nacional del aparato del partido sobre los líderes locales, a los que parece mirar de arriba abajo; sin embargo, al “amo” le mira con sumisión, siempre dispuesto a participar en el coro que transmite sus consignas en forma de parloteo.
Quien perdió en las elecciones autonómicas de Castilla-León el año 2011, se permite atribuir responsabilidades a otro compañero.
Muchos recordarán una anécdota protagonizada por Óscar López, coordinador de las Elecciones Generales del 2011: “Les voy a dar tres argumentos de peso, de mucho peso, para votar el próximo domingo: uno tiene que ver con las pensiones, otro tiene que ver con las ayudas o subsidio de desempleo y el tercero…” y se quedó en blanco -debía ser argumento de poco más de 100 gramos.
Podría ser que esa soberbia trufada de hipocresía, encontrará explicación en una notable falta de confianza en sí mismo y en un bajo nivel de autoestima, como sucede a determinados soberbios. Si repasamos su trayectoria profesional, personal, privada, podríamos llegar a esta conclusión, pues su nombramiento de Presidente y Consejero Delegado de la empresa pública Paradores de Turismo, fue una gabela más de las muchas que se otorgan a quienes sirven sin rechistar cuando fracasan en otra tarea.
Desde que terminó sus estudios ha estado vinculado siempre al aparato del PSOE, en el que ha ido medrando por sus cualidades de servidor de su amo. Recordemos la reciente declaración de Felipe González, refiriéndose a la situación en la que se encuentra el partido: “Para ser el puto amo, es necesario que haya putos siervos”. El calificativo otorgado al “amo” fue ocurrencia, muy fina, por cierto, del otro Óscar, colíder de la soberbia monclovita.
Sánchez le honró con su confianza durante años, hasta el desencuentro originado en las primarias del año 2017, cuando Óscar López apostó por Patxi López frente al que parecía ser su “amo” hasta ese momento, pero recuperó su confianza en el año 2021 cuando le nombró Director de su Gabinete.
En el año 2024 le distingue con el puesto de Ministro de Transformación Digital y de la Función Pública y pocos meses después, febrero de 2025, recibe el “regalo” del liderazgo del PSOE en la Comunidad de Madrid. Y digo regalo entre comillas, porque enfrentarse a Ayuso en las próximas elecciones autonómicas puede haber sido una forma de quitárselo de en medio definitivamente: ahí están los casos de Pablo Iglesias, Ángel Gabilondo, Reyes Maroto y Rocío Monasterio, entre otros adversarios.
De momento, ya ha acuñado un eslogan: “Ayuso está construyendo un Madrid contra Madrid”. Flaco favor se hace a sí mismo, pues parece llamar tontos al más del 47 % de los madrileños que la votaron la última vez. @mundiario


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