No hay consenso acerca de cuándo el PIB de China podría igualar al de EE.UU., aunque numerosos organismos coinciden en que podría suceder entre los años 2035 y 2040. En paridad de poder adquisitivo, China ya supera a EE.UU.
La igualación del PIB dependerá de factores como evolución del tipo de cambio dólar-yuan, los respectivos niveles de inflación y factores como el envejecimiento (la edad media en ambos se sitúa en torno a los 40 años), la evolución de la productividad, etc.
Una ciudad que viene participando muy activamente en el crecimiento de China, es Shenzhen, situada en el sureste del país, estuario del Río de las Perlas, cuya población pasó de 30.000 habitantes en el año 1970 cuando era una aldea dedicada a la agricultura y la pesca, a los 18 millones actuales de población estimada -la tercera ciudad más poblada de China-, de los cuales un millón son ingenieros (en EE.UU. 2 millones y en la UE 3,5 millones), y aporta en torno a un 2,7 % al PIB del país.
Recientemente, un reducido grupo de emprendedores ha visitado fábricas de robótica situadas en Shenzhen, y he tenido ocasión de escuchar a uno de ellos sus impresiones acerca de lo que han visto.
La historia de la robótica en China está unida al auge de la ciudad de Shenzhen desde su consideración como Zona Económica Especial en 1980, hasta llegar a ser considerada en la actualidad la capital mundial de la electrónica, la manufactura avanzada y, cada vez más, de la robótica de inteligencia general -máquinas que combinan hardware y software, con capacidad para percibir, decidir y actuar de forma autónoma.
En los diez últimos años China ha ido alcanzando un grado importante de independencia en la producción de componentes que antes tenía que importar, así como en el desarrollo de algoritmos y diseño.
La robótica china prospera en aplicaciones concretas al mundo real, de manera que diseñan los robots en función de las necesidades concreta de cada cliente. Pondré algunos ejemplos curiosos: auxiliar doméstico; servicio en restaurantes, cafés y bares; para el transporte de equipaje y servicio de recepción en hoteles; limpieza y logística interna en entornos industriales; furgonetas de distribución de paquetería sin conductor; drones para fumigación; …
De las 41 categorías industriales principales a nivel nacional, Shenzhen alberga 37. Las empresas innovadoras y con gran potencial de crecimiento pueden encontrar en la región casi todos sus proveedores necesarios. Su ecosistema industrial relacionado con la robótica tiene un censo de decenas de miles de empresas.
Algunas de las claves del éxito de la robótica en China están relacionadas con las experiencias de otras industrias, por ejemplo, la de los vehículos eléctricos; con la eficiencia sistémica, es decir, la capacidad de que funcione de manera óptima el conjunto del sistema –con vistas a la consecución de los objetivos previstos-, mediante la mayor eficiencia posible de sus recursos y procesos; la interacción entre los agentes del sistema -empresas, técnicos, fuerzas, formación- y, finalmente, la velocidad de fabricación de productos rápidamente utilizables.
Otro elemento fundamental para el desarrollo de la IA y la robótica combinadas en los últimos cinco años, ha sido el atractivo que tienen ambos sectores para el capital internacional, especialmente para el procedente de Oriente Medio.
Shenzhen incrementará su protagonismo en el sector, con su plan de acción para potenciar la robótica con IA integrada, entre los años 2025 y 2027.
El dragón chino ya no produce barato porque disponga de cientos de millones de brazos; hay algo más detrás: la coordinación de cerebros, capital y tecnología, a mayor velocidad que Europa.


Impresionante y aleccionador.