Desde el año 2022, la derecha, conservadores y ultraderecha, han experimentado un notable avance en numerosos países de todo el mundo.
En Europa, 220 millones de sus habitantes vive en países gobernados por la derecha, sola o en coalición; y en los países gobernados por la izquierda (España, Dinamarca, Noruega, Eslovenia y Eslovaquia) han tenido un importante avance en las elecciones más recientes.
Las últimas elecciones al Parlamento Europeo confirmaron ese deslizamiento hacia la derecha.
En América sucedió algo similar: más de 500 millones de sus ciudadanos están gobernados por partidos de derechas; en Asia son más de 2.400 millones; en África casi 100 millones.
La población total de los países de Europa, Asia, África y América con gobiernos democráticos conservadores, de derechas y ultraderecha, representa el 38 % de la población mundial.
Según datos de la Fundación de Derechos Humanos, más del 50 % de la población mundial está dirigida por regímenes autocráticos. Por lo tanto, sólo el 12 % de la población mundial vive en países democráticos que siguen confiando en la izquierda, el progresismo, los verdes, …
¿Por qué se ha producido este desplazamiento? ¿Está equivocada la mayoría de los ciudadanos de los países que han optado por el cambio, y es la izquierda quien tiene el monopolio de la verdad, la eficacia y la sensibilidad social?
Quienes han gobernado durante años deberían pensar que, si la mayoría cree que lo han hecho de forma ineficaz, tal vez tengan razón y le asiste el derecho a buscar soluciones por otras vías democráticas.
Al contemplar ese avance generalizado siguen utilizando la política del miedo, en un último intento de apuntalar el muro ideológico y antidemocrático que en su día levantaron contra sus oponentes.
Cientos de millones de votantes de todo el mundo han llegado a la conclusión de que los gobiernos de izquierdas, social demócratas, progresistas, ecologistas, verdes, … no han dado respuestas eficaces y realistas, ni a los problemas que acucian cada día a los ciudadanos, ni a los grandes retos que tiene ante sí el mundo.
Recordemos algunos de esos retos.
-Descontento ante una crisis económica persistente, que se manifiesta con inflación y desempleo elevados, deterioro del nivel de vida, aumento de los niveles de pobreza y dificultades para acceder a una vivienda.
-Polarización política mundial.
-Seguridad, orden público y movimientos migratorios masivos sin control.
-Cambios socioculturales y de los valores tradicionales que han venido siendo principios básicos de convivencia.
-La actitud ante la ecología y el cambio climático, ha provocado aumento de precios, desempleo, migración, conflictos sociales y territoriales, …
-La Agenda 2030, a cuatro años vista, se ha revelado irrealizable en una gran parte de sus objetivos, deseables, sin duda, pero que son una hipócrita y consciente persecución de la utopía.
-Política energética falta de realismo.
-El oligo poder mundial de EE UU, China y Rusia parece aspirar a la supremacía y al reparto de las riquezas estratégicas, bajo la fórmula de dejar hacer.
Naturalmente, ese 38 % por ciento de ciudadanos descontentos que optaron legítimamente por el cambio, observarán con atención la gestión de las promesas de cambio de sus gobiernos y juzgarán en el futuro el grado de cumplimiento de los objetivos anunciados.
La política del miedo parece que no ha dado resultado a quienes la han utilizado y la siguen utilizando. @mundiario


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