La prestación de ayuda mutua en las zonas rurales, una tradición española
1 agosto 2026
Mundiario
a ayuda mutua ha sido, históricamente, una realidad en España, una tradición, sobre todo en las zonas rurales, ya fuere para techar una casa, recolección, siega, reparar un camino, ayudar a una familia necesitada o festividades locales.
Dichos y refranes reflejan esta tradición colaborativa: “Como en Fuenteovejuna, todos a una”; “Hoy por ti, mañana por mí”; “Muchos pocos hacen mucho”; “Un grano no hace granero pero ayuda al compañero”; “Quien tiene buen vecino tiene buen amigo”.
También las coplas populares recuerdan este espíritu de solidaridad:
«Cuando el río viene bravo
y se mete en el hogar,
no preguntes de qué casa,
¡corre la mano a ayudar!”
……
O el toque de rebato, que convocaba a los vecinos ante una emergencia individual o colectiva:
“Suena la campana madre,
rebato toca el lugar,
…….
Van los hombres de la villa
la frontera a resguardar,
que, si no nos unimos todos,
el pueblo van a quemar.”
Esta costumbre pasó a recogerse legalmente (Constitución y Ley de las Haciendas Locales), que contempla esta prestación personal como obligatoria en determinadas circunstancias.
Son números los episodios de cooperación en defensa de derechos individuales o colectivos: Sagunto, Cádiz, Numancia, Zaragoza, San Marcial -recordemos la Oda al Dos de mayo-; acogida del pueblo a los soldados españoles que regresaban de Cuba abandonados por el Gobierno; Fuenteovejuna y los comuneros de Castilla; el 2 de mayo de 1808.
Y ya en nuestros tiempos, el Espíritu de Ermua, la respuesta ciudadana al 11-M, las movilizaciones masivas de solidaridad ante catástrofes naturales, pandemia o éxitos deportivos.
Estos movimientos surgen espontáneamente y muestran la unidad del pueblo, su solidaridad y ayuda abnegada y desinteresada.
Los devastadores incendios de este verano son, una vez más, ejemplo del pueblo llano ante la adversidad y el sufrimiento ajenos, con olvido de banderías, pugnas territoriales o cualquier otro factor: nadie pregunta a qué partido pertenece el alcalde.
Sin embargo, la clase política sigue mostrando su verdadera cara: recriminaciones, insinuaciones descalificatorias, recordatorios de hechos pasados… Y esto es así porque o desconocen la ejemplar e histórica solidaridad del pueblo español o carecen de la sensibilidad necesaria para pensar en otra cosa que no sea guardarse las espaldas y pensar en intereses partidarios. Ni ven ni aprecian la labor de vecinos, voluntarios, bomberos, protección civil, policía local y nacional, guardia civil, ejército… del pueblo español.
Cuando pensamos en las “dos Españas”, distinguimos entre rojos y azules, izquierda y derecha, conservadores y progresistas. Sin embargo, ante catástrofes como las de este verano, habría que pensar que las “dos Españas” están constituidas, de una parte, por la clase política y, de otra, por los ciudadanos, el pueblo llano, la sociedad civil.
Esta última, la España del sufrido pueblo, cada día está más decepcionada y distante de los políticos, por la pérdida de confianza en las instituciones del Estado, que parecen estar al servicio de lo que algún día se llamó casta y no al servicio de los ciudadanos.
A finales del siglo XIX se produjo un divorcio total entre la clase política del momento -liberales y conservadores- y el pueblo, denunciado por el Regeneracionismo de Joaquín Costa; dicho de otra forma: entre oligarcas y caciques y ciudadanos.
Fracasó el sueño del aragonés, llegó la dictadura de Primo de Rivera, la llamada dictablanda de Berenguer, la II República, la guerra civil y lo que la memoria histórica nos recuerda cada día después de 90 años… y seguimos más o menos.
Cómo decía Joaquín Costa, “necesitamos hombres”, habría que añadir, con la talla moral necesaria para gobernar pensando en los ciudadanos. @mundiario
Alfonso García
Dedico mi tiempo libre a escribir artículos de opinión en El Correo Gallego y en Mundiario.com, y monografías sobre temas diversos. Actualmente corrijo y amplío mi último libro, “Algunos abuelos de la democracia (Iglesias, Zapatero, Rajoy, Sánchez, Rivera)”, con semblanzas de “otros abuelos” de políticos de hoy, como los de Aznar, Casado, Maíllo y Lastra, entre otros. También actualizo museofinanciero.com, un museo virtual de documentos antiguos relacionados con el sistema financiero español y el ferrocarril. Gracias por tu visita.
Alfonso García López (Madrid, 1942), jubilado como notario y escritor.
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