¿La cortesía y los buenos modales son un anacronismo?
26 marzo 2026
Mundiario
Cortesía, buenos modales, urbanidad y hasta educación, son conceptos que a muchos les sonarán rancio, pijerío, cursi, ñoñez, falso o arcaico. No negaré el refrán que afirma “Demasiada cortesía es falsía”.
Cortesía es la expresión de atención, respecto o afecto a otra persona o grupo de personas. Los buenos modales facilitan la convivencia y procuran una vida más amable, a los demás y a quienes la practican.
Hoy, esa actitud consciente está menos presente en la sociedad y hasta se ha perdido la idea de si esa carencia es algo positivo, negativo o neutro.
Una encuesta realizada en EE UU en el año 2025, concluye que el 46% de los estadounidenses considera que la rudeza o aspereza en las relaciones personales y sociales ha aumentado.
Estamos inmersos en una sociedad más fría, con lazos sociales más informales, distantes, menos frecuentes y respetuosos, hasta más rudos o ásperos y menos cívicos, según IW Group 2025 e Índice de Civismo de SHRM, lo que podría considerarse como un declive de la intercomunicación humana.
odos somos conscientes de este deterioro del respeto social: saludo; ceder el paso, la entrada a un lugar, o el asiento en un transporte público; la compostura corporal; la permisividad insalubre a las mascotas en calles y plazas; prestar ayuda a un invidente, mayores o personas con dificultades de movilidad; hablar a gritos, tanto en espacios abiertos como cubiertos… Decía el inmenso Francisco de Quevedo: «Te reciben según te presentas; te despiden según te comportas».
En el ámbito más restringido del hogar, también se evidencian comportamientos de falta de respeto a aquellos con los que se convive, en aseo, orden, colaboración, diálogo, limpieza, etc. Algo similar sucede en los ambientes de trabajo, en los que son usuales individualismo, crítica, aspereza, frialdad…
Sociólogos, psicólogos y psiquiatras podrían dar una opinión fundada acerca de la causa de la falta de respeto social; ahora bien, quienes lo percibimos y vivimos en sociedad, familia o trabajo, tenemos nuestra propia opinión, terrenal, tal vez simple.
Las normas sociales de cortesía son poco prácticas en una sociedad eminentemente utilitarista, pragmática e individualista. También influye la vida apresurada, masificada y despersonalizada de las ciudades, en las que el trato personal se diluye en la expresión de “si te he visto no me acuerdo.
La educación se centra más en lo tecnológico, en lo utilitario, en lo inmediato, más que en las humanidades y las relaciones sociales. La inteligencia emocional, como competencia transversal, sólo se contempla como asignatura, en algunas universidades y carreras, cuando se trata de algo fundamental, con independencia de la dedicación profesional. Lejos de ser solo un conjunto de reglas rígidas y anticuadas, la cortesía moderna se considera una forma visible de inteligencia emocional, pues requiere empatía, autocontrol y habilidades sociales.
No culparé a las redes sociales de todos los males actuales de la sociedad, pero sí es cierto que en ellas, con mucha frecuencia, las expresiones son frías y pobres -los extendidos emoticonos-, malsonantes, procaces e insultantes, sobre todo cuando se esconden bajo la impunidad del anonimato.
No es menos influyente el menor tiempo que los padres dedican a los hijos, ya sea por razones laborales o porque ellos mismos ya fueron educados con esa carencia.
Tal vez hable el escepticimismo y la nostalgia de los muchos años de mi mochila, pero lo diré: vivimos en una sociedad más rica en lo material, pero menos amable. Dicen que la educación se transmite por contagio, si es así, aspiro a contagiarme y sentirme contagiado por un virus tan saludable. @mundiario
Alfonso García
Dedico mi tiempo libre a escribir artículos de opinión en El Correo Gallego y en Mundiario.com, y monografías sobre temas diversos. Actualmente corrijo y amplío mi último libro, “Algunos abuelos de la democracia (Iglesias, Zapatero, Rajoy, Sánchez, Rivera)”, con semblanzas de “otros abuelos” de políticos de hoy, como los de Aznar, Casado, Maíllo y Lastra, entre otros. También actualizo museofinanciero.com, un museo virtual de documentos antiguos relacionados con el sistema financiero español y el ferrocarril. Gracias por tu visita.
Alfonso García López (Madrid, 1942), jubilado como notario y escritor.
1 Comentario
Enrique Carlos Iglesias Precedo
el 30 marzo 2026 a las 4:27 pm
Muy necesario hablar de este tema en los tiempos que vivimos. Me niego también a aceptar que todo ello no es compatible con el mundo actual. Nunca hemos dedicado tanto presupuesto a educación como en estos tiempos y a la par crecen los malos modales y la falta de educación y respeto. Son las incoherencias que no debemos de tolerar como sociedad. Todo ello va muy ligado a la falta de control sobre nuestros egos. Ojalá seamos capaces de hacer descubrir a las nuevas generaciones la importancia de cultivar los buenos modales.
Muy necesario hablar de este tema en los tiempos que vivimos. Me niego también a aceptar que todo ello no es compatible con el mundo actual. Nunca hemos dedicado tanto presupuesto a educación como en estos tiempos y a la par crecen los malos modales y la falta de educación y respeto. Son las incoherencias que no debemos de tolerar como sociedad. Todo ello va muy ligado a la falta de control sobre nuestros egos. Ojalá seamos capaces de hacer descubrir a las nuevas generaciones la importancia de cultivar los buenos modales.