El coleccionista no es un acumulador compulsivo de objetos
14 agosto 2025
Mundiario
El coleccionismo puede confundirse con la acumulación de objetos; dicho de otro modo: un coleccionista, no tiene nada en común con el acumulador compulsivo.
Gracias al coleccionismo practicado por seres humanos a lo largo de la historia, podemos hoy admirar objetos milenarios y conocer el arte, la forma de vida y las costumbres de nuestros antepasados. Ellos aprendieron a amar objetos que conocieron, y decidieron conservarlos y preservarlos para la posteridad.
Según algunos estudiosos del coleccionismo, su nacimiento podría estar vinculado a la aparición de la escritura, por el deseo de reyes y poderosos de reunir las tablillas de arcilla, primero -y de cera, después-, piedra y rollos de papiro, en los que se narraban acontecimientos de su época. Más tarde fueron los libros manuscritos en pergamino, los libros surgidos tras el invento de la imprenta, hasta llegar al libro digital.
Un auténtico coleccionista, además de disfrutar personalmente, intenta conservar y preservar para compartir con los demás el objeto de su hobby.
Se inicia con la elección de un tema y, o, de un período temporal, y continúa con la búsqueda y selección de objetos, hasta su adquisición. La coherencia de la colección le da un valor añadido, con independencia del valor material de cada pieza.
La labor posterior consiste en la organización o sistematización de los objetos, en función de categorías, estilos, épocas, etc.; su descripción física, desde las perspectivas técnica, artística e histórica; la determinación y análisis del origen; contexto en el que existió; circunstancias de la adquisición…
Finalmente, se procede a la catalogación o clasificación de los objetos, mediante referencias, generalmente alfanuméricas, una de cuyas modalidades es la signatura. Esta tarea es especialmente importante en orden a facilitar la tarea de compartir el conjunto con los usuarios.
El coleccionismo comparte características con los museos y las bibliotecas, porque contienen colecciones de objetos diversos y libros.
Los temas pueden ser tan variados como la imaginación del coleccionista. Naturalmente, hay conjuntos más nobles, por su contenido o valor, como puede ser la pintura y el arte en general, libros, joyas, billetes, monedas, etc. Entre los más populares y clásicos están la filatelia, las vitolas de puros, armas, autógrafos, calendarios, postales, objetos militares, carteles, por ejemplo.
Me tomo la libertad de exponerles mi afición a coleccionar documentos -libros, acciones, obligaciones, cheques, pagarés, memorias, catálogos, letras de cambio, folletos publicitarios, manuscritos, cartas, deuda pública, …- relacionados con el sistema financiero español, desde mediados del siglo XVIII hasta finales del siglo XX.
Los objetos están agrupados por períodos históricos, cada uno de ellos encabezado por una breve referencia a los hechos más importantes de los mismos. Finalmente, cada objeto exhibido, junto a su imagen, lleva una leyenda alusiva a sus características, origen de quien lo puso en circulación o lo escribió, contenido, contexto histórico, etc.
Invito a los aficionados a la historia, las finanzas, al derecho, o, simplemente, a los curiosos, a visitar gratuitamente, cualquier día y a cualquier hora del día, este peculiar museo virtual.
¡Pasen ustedes! @mundiario
Alfonso García
Dedico mi tiempo libre a escribir artículos de opinión en El Correo Gallego y en Mundiario.com, y monografías sobre temas diversos. Actualmente corrijo y amplío mi último libro, “Algunos abuelos de la democracia (Iglesias, Zapatero, Rajoy, Sánchez, Rivera)”, con semblanzas de “otros abuelos” de políticos de hoy, como los de Aznar, Casado, Maíllo y Lastra, entre otros. También actualizo museofinanciero.com, un museo virtual de documentos antiguos relacionados con el sistema financiero español y el ferrocarril. Gracias por tu visita.
Alfonso García López (Madrid, 1942), jubilado como notario y escritor.
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