Arrogancia: actitud de superioridad de alguien que se atribuye una importancia mayor de la real. El arrogante encajaría en el refrán “Dime de qué presumes y te diré de lo que careces”
La soberbia podría considerarse sinónimo de arrogancia, pero con un matiz: el soberbio no admite sus errores, se excusa apresuradamente o busca otros culpables. “De humanos es errar y de necios permanecer en el error”.
Si coinciden ambas actitudes una persona, fácilmente apreciaremos su calidad humana.
Hace unas semanas, al abandonar el Gobierno para presentarse a las elecciones en Andalucía, María Jesús Montero se definió como “La mujer con más poder del conjunto de la democracia española…, encantada de renunciar a esos cargos para concurrir a las elecciones andaluzas.” Arrogancia en grado sublime, con una pizca de impostada humildad.
En el debate público entre candidatos a la Junta de Andalucía, calificó la muerte de los dos guardias civiles como “accidente laboral”. Ante el reproche generalizado, sólo se refirió a “acto de servicio” en su cuenta de X. Aún más, en una entrevista en la cadena SER, utilizó un galimatías para tratar de exculparse por segunda vez: “No tengo conciencia de haberlo dicho, estaba respondiendo a Maíllo que había hablado de los accidentes laborales…, entiendo que alguien haya podido asociarlo…Yo no tengo criterio para nada, para calificar técnicamente el suceso.” Mala interpretación de los millones de españoles que la escuchamos. “Sostenella y no enmendalla”. Soberbia y una pizca de impostada humildad.
La incomparecencia de miembros del Gobierno al funeral y entierro, agravó la situación. La señora Montero, cabizbaja, con semblante compungido, ¿tal vez avergonzada muy en su interior?, vio pasar ante ella los féretros con los cadáveres de Jerónimo y Germán a hombros de sus compañeros, y, en el caso de Germán, de su esposa, Luisa, también agente de la Guardia Civil. Conmovedora escena en la que la viuda era confortada por un veterano compañero lloroso que la seguía y apoyaba la mano en su hombro.
Mineros, personal de vuelo, ferroviarios, artistas, toreros, bomberos, Ertzaintza, Mossos, Policía Foral de Navarra, son profesiones consideradas de riesgo por la Seguridad Social. Policía Nacional y Guardia Civil, no, pese a enfrentarse, en numerosas ocasiones, a delincuentes pertrechados con toda clase de armas, vehículos, material de comunicación y otros medios auxiliares gracias al río de dinero que manejan, como sucede con los narcotraficantes.
Aunque en la última década las asignaciones presupuestarias para personal y material de la Guardia Civil se han incrementado en torno a un 38%, resultan insuficientes ante la sofisticación y el crecimiento desmesurado de los medios utilizados por la delincuencia organizada.
El día 14 de este mes, la ministra de Defensa afirmó que existe un proyecto, ya redactado por los ministerios de Interior y Defensa, para incluir a Policía Nacional y Guardia Civil entre las profesiones de riesgo; lo que no dijo es que ese proyecto se está estudiando desde el año 2024.
Entre los años 2016 y 2026, según datos de las asociaciones profesionales, han muerto en acto de servicio más de 50 guardias civiles. Expreso mi modesto reconocimiento a la Guardia Civil, a los fallecidos y familiares, así como el deseo de que el Gobierno les dote de medios suficientes para seguir defendiendo a la sociedad española de los malhechores y para protegerse ellos mismos.
En cuanto a la señora Montero: ya ha recibido la opinión de una cumplida mayoría de andaluces acerca de su poderío. ¿Ocupará el banco de la oposición en el Parlamento de Andalucía o recibirá una gabela dotada con un buen pasar?


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