1 + 1 + … todos hacemos España: rechazo a la desidia y la apatía
5 noviembre 2026
Mundiario
os casi 50 millones de españoles que somos, contados uno por uno, todos somos España y todos somos también responsables de su imagen ante nosotros mismos y de la percepción que el mundo tiene de ella. Más claro: uno más uno creamos esa imagen.
Desde hace algún tiempo tengo la sensación de que se ha extendido entre la sociedad española una nube de indolencia, apatía o indiferencia —los jóvenes lo llaman pasotismo— que se manifiesta en la forma en que llevamos a cabo actividades sociales, familiares, personales y laborales, cualquiera que fuera la importancia aparente de la función individual desempeñada.
Una de las manifestaciones de esta apatía individual —que genera, lógicamente, una sensación de apatía social, colectiva— es el desinterés por el trabajo bien hecho.
El trabajo bien hecho es mucho más que cumplir una obligación: es una forma de entender la vida, de respetar a los demás, de contribuir al funcionamiento de la sociedad y de sentirnos orgullosos del colectivo del que formamos parte, ya sea la familia, la empresa, una institución… España.
Aspectos consustanciales al trabajo bien hecho son la profesionalidad; la humildad, porque nadie es imprescindible, pero todos somos necesarios; el compromiso, que supone no ocuparse de la apariencia, sino del resultado; la honradez, para distinguir entre lo que nos conviene y lo que debemos hacer.
Esa apatía, individual y social, va unida, inevitablemente, a una carencia de sentido de la responsabilidad y de las consecuencias derivadas de un trabajo, un servicio y, en general, de una actividad imperfecta.
Otra manifestación muy frecuente de esa desidia colectiva es el hecho de que cada uno desvaloriza su propia actividad al afirmar que una persona no puede cambiar situaciones ni actitudes en ningún ámbito, con olvido de la vieja sabiduría popular, tan poco valorada hoy, que nos enseñó que “Un grano no hace granero, pero ayuda al compañero”. Pongamos algunos ejemplos: solidaridad, convivencia, economía, medio ambiente, ahorro energético, entorno laboral, consumo responsable, empresa…
Obviamente, para que se produzca esa concienciación de la importancia de la actitud y el trabajo de todos y cada uno de los ciudadanos, son precisas, al menos, dos condiciones. Reciprocidad entre los miembros de la familia, la empresa, cualquier colectivo en el que estemos incardinados y las personas individualmente consideradas en los lugares habituales de encuentro.
La segunda condición sería el efecto contagio. Es decir, prescindir de autovacunas como la pereza, la falta de empatía, el olvido, el desprecio, una falsa humildad, el egoísmo, la represalia…
Una sociedad funciona cuando cada uno hace lo que le corresponde, pero progresa cuando, además, procura hacerlo bien.
Cuando somos convocados a unas elecciones hay que dejar a un lado sentencias como “todos son iguales”, “mi voto no sirve para nada”, “no creo en el sistema”, “no soy político”, “es cosa de políticos”… y recordar que todos somos necesarios y que el uno más uno construye España.
¿En qué consiste el “trabajo bien hecho” ante unas elecciones? En observar el pasado, analizar las promesas, reflexionar, sacar conclusiones y decidir. La libertad siempre debe ir unida al sentido de la responsabilidad.
Alfonso García
Dedico mi tiempo libre a escribir artículos de opinión en El Correo Gallego y en Mundiario.com, y monografías sobre temas diversos. Actualmente corrijo y amplío mi último libro, “Algunos abuelos de la democracia (Iglesias, Zapatero, Rajoy, Sánchez, Rivera)”, con semblanzas de “otros abuelos” de políticos de hoy, como los de Aznar, Casado, Maíllo y Lastra, entre otros. También actualizo museofinanciero.com, un museo virtual de documentos antiguos relacionados con el sistema financiero español y el ferrocarril. Gracias por tu visita.
Alfonso García López (Madrid, 1942), jubilado como notario y escritor.
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